domingo, 28 de julio de 2019

Capítulo 35


    Natasha había retornado a Italia. Debía volver a ocupar el lugar que le correspondía en la Orden y comenzar a buscar la manera de vengarse de sus torturadores, destruirlos y poder vivir en paz. Sin embargo, una parte de ella odiaba continuar la tarea que había empezado el tío Roberto hace tantos años. Sabía que debía manejar el destino de mujeres que, como ella, habían sido secuestradas y reducidas a la esclavitud. Que aún debía manejar el tráfico de drogas que venía desde Sudamérica para ser vendida en Europa y vender armas ilegales.

    Haber visto a sus hermanas después de tantos años, poder abrazarlas, recuperar parte de su historia, la que Roberto le robó, conocer en qué forma murió realmente su madre, enfrentarse con esa mujer que había sido la destinataria de todos los secretos de su padre, la había perturbado mucho. Toda su frialdad, la dureza que había construido sobre sí misma para poder sobrevivir se había resquebrajado simplemente porque deseaba volver a ser aquélla jovencita divertida, con sueños y ganas de comerse al mundo que había sido y que mataron de un golpe.

     Tenía que planear muy bien cómo desenmascarar a la cúpula eclesiástica, principales cabecillas  de todo el negocio, que exponían a quienes deseaban sumarse al negocio, para que jamás logren llegar a ellos. Tenía que saber exactamente qué haría, porque su vida estaba en riesgo y, si descubrían su verdadera identidad, la de sus hermanas también. Lo que no sospechaba era que se encontraría con alguien que iba en su mismo camino, pero con intenciones diferentes a las suyas, y que podría entorpecer todos sus planes.

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