domingo, 28 de julio de 2019

Capítulo 38


     Apenas Wong la vio, le llamó la atención. Aquella mujer le recordaba a alguien, no podía saber a quién. Se habían cruzado en el caserón en donde se reunían los miembros más encumbrados de la Hermandad. Una de las reglas era que los miembros que no formaban parte del clero no debían conocerse entre sí, excepción hecha cuando estaba previamente autorizado por los sacerdotes para llevar a cabo alguna operación.

    En realidad Wong se había adelantado al horario de su cita. Ella salía por la enorme escalera de mármol, vestía de negro, elegante y, a pesar de que ya no era una niña, a Wong le resultó sensual. Bajo el sombrero y detrás del tul, podía verse el rostro de aquélla mujer que despertó su curiosidad.

    Ella lo había mirado. Algo le había pasado a esa mujer, porque detuvo por un instante su descenso y lo miró fijamente. Apenas fue un cruce de miradas. Wong hizo un gesto con la cabeza a modo de saludo que ella retribuyó. Siguió su camino hasta un coche negro que la esperaba, subió y el chofer cerró la puerta, subió a su sitio y se alejó del caserón. Wong no podría imaginar que sus movimientos eran observados detrás de los vidrios negros del coche que trasladaba a esa mujer. Mientras esperaba a que le abrieran la puerta, envió un mensaje de texto a uno de sus hombres. “Sale una mujer del castillo, síguela y averigua quién es”.

     Un empleado le abrió la puerta y lo acompañó hasta el saloncito en donde los obispos se reunían. Todos lo miraron con desagrado. Se había adelantado y aún no habían terminado de acordar entre ellos qué porcentaje le iban a ofrecer para el nuevo cargamento de armas para vender a los países asiáticos. Además, debían pedirle que aumente las precauciones, ya que un proveedor de opio había sido detectado por las fuerzas de seguridad de su país y le habían secuestrado un cargamento importante de droga.

     Borrelli se adelantó a saludarlo.

-Señor Wong, muy buenas tardes y bienvenido.

    Wong sólo contestó con una leve inclinación de cabeza. Miró instintivamente hacia la puerta, gesto que fue percibido por Borrelli.

-¿Vio a la mujer que salía de aquí?

-Sí, la vi bajando la escalera.

-¿Hablaron?

-No.

-Es muy bonita, comprendo que se haya quedado impactado- comentó el sacerdote fingiendo simpatía.

    Wong no respondió. Si, la mujer le parecía bonita, pero había algo más. Algo que lo perturbaba, no sólo emocionalmente.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Capítulo 48

   Los medios del mundo entero no daban abasto con la   noticia. Todas las redacciones querían ser las primeras en tener la mayor canti...